Los efectos de la competencia internacional en el funcionamiento de la industria maquiladora de exportación en México

José Carlos Ramírez, Bernardo González-Aréchiga

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Resumen

En este documento se ofrece una interpretación del papel que juegan los factores de la competencia internacional en la instalación y despliegue de la industria maquiladora de exportación en México. En particular se consideran los cuatro factores que, a juicio de los autores, determinan los recientes patrones de subcontratación internacional en el mundo y que pueden sintetizarse en: a) el control y aplicación creciente de la tecnología flexible por parte de Estados Unidos, Japón y Alemania; b) la corporativización mundial de las prácticas comerciales; c) la gran asistencia de los gobiernos centrales a las empresas involucradas en problemas de contaminación u otro trabajo no mercantil; y d) las nuevas relaciones establecidas entre los poseedores, manufactureros y maquiladores a raíz del uso intensivo de tecnologías blandas. El objetivo perseguido con esta interpretación es poner en evidencia que la nueva maquila en México no es más que una subpráctica de las transformaciones operadas por la competencia internacional, a través de esos factores, y para comprobarlo los autores toman como unidad de análisis a las ramas electrónica y automotriz porque, además de ser las más importantes en empleo y valor agregado, son las que mejor reflejan los cambios suscitados en el ambiente internacional.El trabajo está dividido en tres partes, de las cuales, la primera está dedicada al análisis de los cuatro factores relacionados con la subcontratación internacional, la segunda sobre sus efectos en la maquiladora mexicana, y la última se aboca a plantear algunas recomendaciones de política industrial.


ABSTRACT

This article offers an interpretation of the role which factors relating to international competition play in the placement and development of Mexico's export-oriented off-shore assembly industry (the maquiladoras). Special attention is given to four factors which the authors identify as determinants of recent patterns in international subcontrating in the global economy. These factors are:a) the control and increasing application of flexible technology by the United States, Japan, and West Germany; b) the global corporatization of trade practices; c) the substancial assistance which central governments extend to companies caught in difficulties such as pollution or other non-trade problems; and d) the new relations which have been established among the "haves," the manufacturers, and off-shore assembly plants-relations based on the intensive use of flexible technologies. The aim of this interpretation is to demostrate that Mexico's new off-shore assembly industry is in a effect nothing more than a replication, or echo, of transformation determined by international competition working through the four factors outlined above. To support their view, the authors take as their unit of analysis the electronic and automobile sector. Beyond the obvious importance which these sector have as employers and generators of aggregate value, these industries best reflect the changes evident in the international economy.The article is divided into three sections. The first analyzes the four factors which are linked to international subcontracting; the second specifies their effects in Mexico’s off-shore assembly plants; and the third offers recommendations for future industrial policy.

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Referencias

Se agradece el financiamiento conjunto de El Colegio de la Frontera Norte y la Fundación Friedrich Ebert, así como la ayuda de Antonio Cárdenas en la elaboración de los cuadros, y de Jorge Carrillo Viveros en la revisión final del documento.

* José Carlos Ramírez. Coordinador de la oficina de El Colegio de la Frontera Norte en Monterrey. Se le puede enviar correspondencia a: Paras núm. 802 Sur, Desp. 201. Edificio "La Nacional" 64000, Monterrey, Nuevo León. Tel. (83) 44-9994. Bernardo González-Aréchiga. Director del Departamento de Estudios Económicos de El Colegio de la Frontera Norte. Se le puede enviar correspondencia a: Blvd. Abelardo L. Rodríguez núm. 21, Zona del Río, Tijuana, B.C., tels. 842226, 842068, 848795.

Entre ellos se encuentran: Antonio González, "Tendencias actuales de internacionalización productiva en sectores de alta tecnología: determinantes e implicaciones" en Mapa Internacional,núm. 5. México, CIDE, 1987, pág. 238; Ernest Dieter, "Innovación, transferencia internacional de tecnología e industrialización del tercer mundo: el caso de la microelectrónica" en Issac Minian (comp.), Trasnacionalización y periferia semindustrializada, vol. II. México, CIDE, 1984, págs. 83-114; Raphael Kaplinsky, "Modelos cambiantes de ubicación industrial y de competencia internacional: el papel de las ETN y el impacto de la microelectrónica" en Issac Minian (comp.), Cambio estructural y producción de ventajas comparativas. México, CIDE, 1988, págs. 139-159; Gerd Junne, "Nueva tecnología: una amenaza para las exportaciones de los países en vías de desarrollo" en Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, núm. 21. México, UNAM, julio-septiembre de 1985, págs. 43-66. Y a otro nivel se tiene a Susan W. Sanderson, "Automoted Manufacturing and Offshore Assambly in Mexico" en Cathryn L. Thorup, et al., The United States and Mexico: Face to Face with New Technology. Washington, Transaction Books, 1987, págs. 127-148; James P. Womack, "Prospects for the US-Mexican Relationship in the Motor Vehicle Sector" en ibid., págs. 101-125; E. Echeverry-Carroll, Economic Impacts and Foreign Investment Impacts Japanese Maquila, a Special Case. Austin, The University of Texas (Graduate School of Business Bureau of Business Research. Center for Technology Venturing Institute), 1988, pág. 77; Luis Suárez-Villa, Bernardo González-Aréchiga y José Carlos Ramírez, La industria electrónica en la frontera norte de México: competitividad internacional y efectos regionales. California, UC-Mexus, 1989 (en prensa).

En rigor, la Teoría de la Organización Industrial (TOI) basa su tratamiento de la industria en el análisis de la trilogía: estructuras de mercado, conductas de las empresas y logros de éstas en el mercado. En su versión más acabada la TOI considera que estas tres "instancias" están ligadas entre sí (y con ese orden de causalidad) por el tipo de "competencia imperfecta" que caracteriza al mundo actual de las industrias. Sobre esto Cfr. Alex Jacquenain, Economía industrial. (Estructuras del mercado y estrategias europeas de empresa). Barcelona, Editorial Hispano-Europa, 1982, Introducción y Capítulo 1. Conviene añadir que el concepto de competencia tiene un lugar privilegiado en todas las corrientes económicas que tratan la concentración y centralización de capitales, debido a que en torno a este concepto gravitan las principales aportaciones hechas sobre la fijación de precios y tasas de ganancia. Así se tiene que, a pesar de las grandes diferencias teóricas, Marx se ocupa de la competencia como lo hace Sraffa al momento de explicar la formación de los precios en los mercados oligopólicos o "imperfectos". Para una mayor discusión al respecto Cfr. Shaik Anuar, "Marxian Competition Versus Perfect Competition" en Cambridge Journal Economics, núm. 4. Massachusetts, CJE, 1980; y D. E. Williamson, The Economics Institution of Capitalism. Nueva York, The Free Press, 1985.

Cfr. José Carlos Ramírez y Noé Arón Fuentes, "La nueva era de las plantas electrónicas y automotrices" en Bernardo González-Aréchiga (coord.), Los recientes cambios internacionales y sus efectos en el proceso maquilador: las ramas electrónica y de antojarles en Tijuana. Tijuana, El Colegio de la Frontera None-Fundación Friedrich Ebert, 1989 (en prensa).

Para mayor información acerca de estos puntos Cfr. Kurt Unger, "MNC, Global Strategies and Technical Change: Implications for Industrializing Countries". México, El Colegio de México, 5-7 de Junio de 1989 (trabajo presentado en el seminario: La Industria Maquiladora en México).

Antonio González, op. cit., pág. 189; Ernst Dieter, "La automatización basada en el uso de computadoras y la internacionalización de la industria electrónica. Implicaciones estratégicas para los países en desarrollo" en Isaac Minian (coord.), Industrias nuevas y estrategia de desarrollo. México, CIDE, 1986; y Cesáreo Morales, "El comienzo de una nueva etapa de las relaciones económicas entre México y los Estados Unidos" en Pablo González Casanova, México ante la crisis (1). México, Siglo XXI, 1987, págs. 68-69.

Antonio González, op. cit., págs. 68-69.

Kreye Froebel F. y S. Henricks, La nueva división internacional del trabajo. Paro estructural en los países desarrollados e industrialización de los países subdesarrollados. México, Siglo XXI, 1978.

Joan Robinson, Economía de la competencia imperfecta. Barcelona, Ediciones Martínez Roca, 1973, págs. 16-19. Con esta afirmación la autora hace referencia a la "diferenciación artificial de productos, la publicidad, la promoción de ventas" (pág. 19) y a todas aquellas prácticas que el productor utiliza para asegurar una mayor porción de mercado sin importar que el precio sea inferior al costo marginal o que sus instalaciones estén por debajo de la capacidad normal (tal como lo propone la teoría tradicional). De ahí que, según Robinson, "sea decir que el grado de monopolio es más alto a la política de precios menos competitiva cuando el productor, al establecer su margen de ganancias (ayudado por esas políticas), lo calcula con base en un nivel más bajo de utilización de las instalaciones y a una tasa más alta de beneficios sobre capital (pág. 14). Estas ideas que arrancan desde el artículo escrito por Sraffa, "Las leyes de rendimiento bajo condiciones de competencia", 1926 y más tarde reforzadas por Chamberlain, The Theory of Monopolistic Competition, están inspiradas en la tradición marxista de que las manufacturas presentan una tendencia inherente a la concentración monopólica".

Aunque esta lista no es exhaustiva, contiene las principales modalidades competitivas que asumen las grandes empresas para acentuar sus ventajas obtenidas en la producción. Son los cuatro grupos de practicas que profundizan el grado de monopolio en la industria de alta tecnología.

Esta opinión es compartida por Gerd Junne, "Automatización en los países en desarrollo" en Ciencia y Desarrollo. México, CONACYT, noviembre-diciembre de 1984, págs. 31-44.

Véase Bernardo González-Aréchiga y José Carlos Ramírez, "Productividad sin distribución: cambio tecnológico en la maquiladora mexicana (1980-1986)" en Frontera Norte, vol. 1, núm. 1. Tijuana, El Colegio de la Frontera Norte, 1989.

Por robots se entiende toda la maquinaria multifunctional y reprogramable que incluye desde los "servomecanismos zoquetes" hasta los complejos soldadores de arco, según la clasificación dada por Marvin Minsly, Robótica. Barcelona, Planeta, 1985.

H. Shaiken, Work Transformed (Automation and Labor in the Computer Age). Nueva York, Lerington Books, 1986, págs. 6-7.

Sólo en producción de robots, Japón y Estados Unidos absorben aproximadamente el 80 por ciento de la oferta mundial; todo esto sin considerar que los keiretsujaponeses son líderes en la aplicación de la llamada "tecnología sobre superficie" en productos electrónicos y en los sistemas CAD-CAM usados con éxito en la automotriz. Cfr. Minsky, op. cit., págs. 75-77 y Gerardo Gasman, "Automatización de la producción: el caso de la industria de los robots" en Mapa Económico Internacional, núm. 4. México, CIDE, 1985, págs. 153-162.

Cfr. Juan Baqué, "Detroit frente al automóvil japonés" en Mapa Económico Internacionalnúm. 4. México, CIDE, 1985, págs. 163-176; Jordy Micheli, "Estados Unidos: la industria de automóviles en la crisis (Expansión y conflictos durante 1984)" en Mapa Económico Internacional, núm. 3. México, CIDE, 1984, págs. 113-127; House of Representatives: Competitivenes of the US Automobile Industry, US Government Printing Office. Washington, 1985, pág. 236 ; y Luis Suárez-Villa, Bernardo González-Aréchiga y José Carlos Ramírez, op. cit., págs. 5-8..

En un estudio elaborado en 1988 por el Instituto Tecnológico de Massachusetts sobre la flexibilización de la industria del motor en Japón, Estados Unidos y Europa, se encontró que la productividad de las empresas japonesas (medida en horas de trabajo por vehículos terminados) que producen en Estados Unidos era, con mucho, superior a la media mundial, le siguieron en orden de importancia las empresas japonesas-norteamericanas y más atrás las europeas. "La planta norteamericana más productiva produce un vehículo cada 19 horas, lo cual es ligeramente superior que la planta promedio japonesa (19.1 horas por vehículo). Pero la mejor planta japonesa tiene una ventaja de 3 horas sobre la más cercana rival de Estados Unidos, en John. F. Krafcik, "A New Diet for US Manufacturing" en Technology Review. Illinois, MIT, enero de 1989, Pág. 30.

Por mayor flexibilidad entendemos la mayor capacidad de las empresas japonesas para producir con la misma tecnología dura (maquinaria y equipo) un número superior de modelos a menor costo.

Estas ventajas tecnológicas y un costo salarial menor al de Estados Unidos (46 por ciento de éste) han hecho de Japón una potencia casi invencible en la electrónica, sobre todo por su estrategia doble que consiste, primero, en saturar el mercado con precios casi de dumpingpara, después, abandonarlo y atacar el sector de los productos valiosos. Este es el caso de la industria de semiconductores en la que, sucesivamente, deprimió el precio de la primera generación de los 64 K drams (de 12 a 3.60 en un año) y tras convertirse en su principal monopolista, se concentró en el mercado de las 256 K drams cuyo precio en enero de 1984 era de 92 dólares. Un año después Japón desplazó a los norteamericanos de ese mercado al lograr, mediante su miniaturización, precios inferiores a los 3.00 dólares. Actualmente con el control del 95 por ciento de la oferta mundial de los Dramsde un megabit(la generación posterior a los 256 K Drams), Japón se apresta a atacar el mercado de los microprocesadores que hoy monopolizan INTEL y Motorola; esto, claro está después de haber reducido el precio de los Dramsa una quinta parte de su precio original. Cfr. "Slump Still Plagues U.S. Semiconductor Market" en Electronic Week, California, 20 de marzo de 1985, págs 18-20, y "Japanese Semiconductors. The Final Thrust" en The Economist. Colorado, 18 de marzo de 1989, págs. 74-77.

Cfr. Luis Suárez-Villa, Bernardo González-Aréchiga y José Carlos Ramírez, op. cit., págs. 5-6. En cuanto a la amenaza japonesa en Europa basta recordar que, como se verá adelante, algunas comisiones de la CEE han aglutinado a las corporaciones más grandes de Gran Bretaña, Alemania, Francia e Italia para combatir a las orientales (y americanas como la IBM) en la fabricación de custom chipsy así poder contrarrestar la avanzada de las 411 compañías japonesas que actualmente operan en Europa y que tienen dominada la industria audiovisual. Cfr. Japanese in Europe. Circle the Quality" in The Economist. Colorado, abril 15, 1989, pág. 74.

Cfr. "Asia. The Four Dragons Rush to Play Catch Up Game" en Electronics Week., California, 6 de mayo de 1985, págs. 48-51; "South Korea's Clonded Economy" en The Economist, Colorado, 12 de diciembre de 1989, pág. 73 y "If Trade Wars Flare Across Asia" en The Economist. Colorado, abril de 1987, pág. 66. En estas dos publicaciones se muestra por qué Corea y Taiwan son considerados los segundos japoneses después de haber aumentado su participación en el mercado de Estados Unidos (15 mil millones de dólares en el caso de Taiwan).

Véase B. Eng Foxell, y P. First, "The Business of VSLI" en IEE Proceedings, vol. 131 pt. a, núm. 1. California, enero de 1984, págs. 17-23; y Michael Beagel, Joseph Johnston y Peter Hans, "The Game Still is not Over (Japan)" en Electronics Week, 29 de abril de 1985, págs. 50-55; No hay que olvidar que la industria del semiconductor es el corazón o crude oilde los sectores de alta tecnología; así que lo que ocurre en ella tiene serios efectos multiplicadores sobre el resto de los sectores de punta. De ahí la enorme importancia de la medida tomada por agencias como el MITI; sobre esto véase Sugano Okimoto y Weinstein, Competitive Edge. The Semiconductor Industry in the US and Japan. California, Stanford University Press, 1985.

Foxell, et al., op. cit., pág. 21.

Berger, et al., op. cit., pág. 52.

Cfr. "The US Has the Advence but Japan May Have the Advantages" en Business Week, 6 de abril de 1987, pág. 97 y "Blastoff: Japan Inc. is Joining the Space Race" en Business Week, agosto 24, 1989, pág. 84.

El prominente papel que la Secretaria de la Defensa desempeña en el desarrollo de la electrónica estadounidense es lo que ha llevado a autores como Okimoto, Sugano y Weinstein a sostener que mientras la industria japonesa se concentra en el mercado de bienes de consumo electrónicos, los norteamericanos lo hacen (desde hace más de 20 años) en la industria militar y de telecomunicaciones. Cfr. Okimoto, et al., op. cit., Capítulo 2, y Borrus, Millstean y Zysman, US-Japanese Competition in the Semiconductor Industry. A Study in International Trade and Technological Development. California, IIS University of Berkeley, 1985, Introducción, Capítulos 1 y 2.

Aquí destaca el programa paneuropeo destinado a producir customs-chips a cargo de la empresa European Sillicon Structures, las políticas de desregularización adoptadas por varios países para fomentar la fusión de empresas (el caso de Scandinavian Airline Systems y Sabena de Bélgica) y la subcontratación de grandes compañías electrónicas para programas de defensa (por ejemplo, el contrato conjunto que cumplen ahora GEC y Siemens para producir radares, sistemas de comunicaciones y sonares marinos para Inglaterra). Cfr. "Plessey-GEC Phoney War" en The Economist, 7 de enero de 1989, pág. 50 y "Electrical Brief-Sistem Failure" en The Economist, 11 de marzo de 1989, pág. 70.

Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Hong Kong. Las formas de organización industrial entre estos países y Japón o Estados Unidos son muy diferentes. Tal como lo demuestran M. Sagnafi y Chin-shu Davidson, "New Age of Global Competition in the Semiconductor Industry. Enter the Dragon". San Diego, California, julio de 1989 (mimeo).

&&T,;Fujitsu Ricoh y Hitachi, LSI Logic con Kawasaki Steel y las inversiones de IBM y Data General), y finalmente la Deal Mania o Merger Fever que se desató en Estados Unidos y Europa como parte de la restructuración productiva y financiera llevada a cabo por los proveedores de las empresas que cumplen contratos militares de top secret o de línea blanca. En cuanto a las coinversiones en el ramo automotriz sobresalen las celebradas por la General Motors y la Toyota en Freemont California para producir 250 000 autos compactos a partir de 1984; la que llevaron a cabo la Ford Motor Co. y la Toyo Kogyo ese año en Hermosillo, México, con el fin de ensamblar 130 000 autos subcompactos; los acuerdos entre la misma Ford con Mitsubishi para importar 750 000 motores por año y con Alfa Romeo para adquirir el 30 por ciento de su paquete accionario; y en fin los múltiples acuerdos de la Chrysler con empresas japonesas para, al igual que otras corporaciones asociadas, buscar dividir oligopólicamente el mercado del automóvil a través del intercambio y reforzamiento tecnológicos.

En realidad esta estrategia fue asumida por las once empresas exportadoras de automóviles de Japón, entre 1988 y lo que va de 1989, tras la reducción del mercado de autos compactos (por sobre capacidad). Cfr, "Japanese Carmakers. Downhill Now" en The Economist. 11 de febrero de 1989, pág. 65.

Esta conducta competidora implícita está bien explicada para Jacquemin: "La reducción del número de competidores (por asociación) en un mercado, aumenta la toma de conciencia de interdependencia de las decisiones y facilita la puesta en práctica de estrategias que aseguren el máximo de beneficios conjuntos. Stingler (1964) ha demostrado que la capacidad de adoptar una conducta cooperadora constituye función del número y dimensión relativa de las unidades, disminuyendo rápidamente cuando la talla de las empresas se aproxima a la igualdad y su número crece". Alex Jacquemin, op. cit., pág. 39.

Cfr. "Japan Can't Make a Quick Yen in the US Anymore" en Business Week, 23 de febrero de 1989, págs. 11-12.

"Para obtener una licencia de construcción de equipo japonés, por ejemplo, una compañía extranjera deberá comprar menos componentes vitales en Japón y no exportar sistemas terminados a las potencias de occidente. Aun cuando una compañía japonesa desee establecerse en el exterior para abastecer el mercado local, los componentes claves deben ser embarcados desde Japón". Ibid., pág. 12.

Si se considera que, como dice Jacquemin, op. cit., existen cuatro barreras principales a la entrada (existencia de economía a escala, inferioridad absoluta de costos de producción, diferenciación de los productos y disposiciones institucionales y reglamentarias que favorecen a las empresas instaladas), entonces las impuestas por los coreanos y japoneses tienden cada vez más a contrarrestarse entre sí, no sucediendo lo mismo con los europeos y norteamericanos, en las que las barreras están a favor de los asiáticos.

Cfr. "Japanese Carmakers", op. cit., pág. 66.

Cfr. The Economist, 18-24 de marzo de 1989, pág. 66.

Cfr. M.R. Hanrahar, "Defense, Electronics and Industry Synergism" en Digital Design, junio de 1984, págs. 103-104. Recientemente la Guerra de las Galaxias ha incluido a las divisiones electrónicas de las plantas automotrices en proyectos de joint-venture para apoyar proyectos de telecomunicaciones, tal es el caso de General Motors y Hughes-Aircraft, General Motors-Westinghouse y otras.

Ibid., pág. 102.

John L. Beyer , "Technology and Trends Affecting the Military Computer Market" en Digital Design, abril de 1985, págs. 28-40.

"Trade Face Off. A Dangerous US-Japan Confrontation" en Time, Washington, D.C., 13 de abril de 1987, págs. 6-12.

Cfr. "World Business" en The Economist, abril de 1988, pág. 60.

"Where Sanction Against Japan are Really Working" en Business Week, 11 de mayo de 1987, pág. 61.

Cfr. Jorge Carrillo V, "La Ford en México: reestructuración industrial y cambios en las relaciones sociales". 1988, págs. 73-77 (borrador de la tesis doctoral en Ciencias Sociales de El Colegio de México), págs. 73-77. Para nuestros fines la tecnología blanda es aquella que está relacionada con el uso de métodos no intensivos en capital como son las técnicas just in time, más adelante comentadas.

Gerd Junne, "Nuevas tecnologías...", of. cit., pág. 45.

Ibid., pág. 50.

"Manufacturing Methods. The Export of Japanese Idea" en The Economist, mayo de 1987, pág. 68. Hay que recordar que la empresa que ha llevado más lejos sistemas "Leans" (o de JIT) es Toyota Motors, que a su vez fue la primera en sistematizarlo en la industria. Kaplinsky dice que los inventarios en las fábricas japonesas abarcan menos de las "necesidades de dos turnos y cada automóvil que sale de líneas de producción es diferente". Kaplinsky, op. cit., pág. 148.

Loc. cit.

Loc. cit.

Ibid. pág. 149.,

Cfr. "Japan Tunes Up lor the ‘92 Grand Prix" en The Economist, mayo de 1987, pág. 72.

Kaplinsky, op. cit.

Cfr. B. Coriat, "Revolución tecnológica y proceso de trabajo" en STPS/PNUD/OIT, Revolución tecnológica y empleo (efectos sobre la división internacional del trabajo). México, Secretaría del Trabajo, pág. 50, y H. Shaiken, "Computadoras y relaciones de poder en la fábrica" en Cuadernos Políticos, núm. 30. México, ERA, octubre-diciembre de 1981, pág.11.

DEE, Los recientes cambios internacionales y sus efectos en el proceso maquilador: las ramas electrónicas y de autopartes en Tijuana. Tijuana, El Colegio de la Frontera Norte-Fundación Friedrich Ebert, 1989 (en prensa); Jorge Carrillo V., "Examen de la situación económica laboral en las plantas automotrices ensambladoras para exportación en el norte de México". México, 4 de octubre de 1988 (ponencia presentada en el ciclo de Reconversión Industrial, Congreso del Trabajo) y Bernardo González-Aréchiga y José Carlos Ramírez, "Productividad sin distribución.."., op. cit.

Jorge Carrillo, Ibid, pág. 5. El autor señala que de las 164 plantas de autopartes existentes en el país, 127 son maquiladoras y 27 no lo son, de las cuales 31 pertenecen a las tres trasnacionales norteamericanas, 11a las japonesas y el resto a varios. "De 21 plantas de General Motors sólo 2 no son maquiladoras; de 11 de Ford sólo 2 y de Chrysler sólo 1. Esto es, el 85.2 por ciento de las plantas de ensamble que pertenecen a estas tres firmas son maquiladoras", loc. cit.

De 390 a 520 trabajadores por local contra 348 de la electrónica. Cfr. E. Echeverry-Carroll., op. cit., pág. 33.

Cfr. Luis Suárez-Villa, et al., op. cit., pág. 32.,

Estas medidas son: a) Concentración entropía definida como Anti Log E donde:

@

(o entropía al interior de los grupos). Este componente “determina el número equivalente de empresas de talla igual que permitiría obtener un grado de concentración comparable al que ha sido calculado empíricamente para la industria considerada” (AGx Jaquemin, op. cit., pág. 56).

@

donde E es el coeficiente de concentración entrópica y n es el numero de firmas consideradas. Este es usado para eliminar la influencia de una modificación en el número de empresas sobre el coeficiente de concentración entrópica, en otras palabras permite hacer comparables dos muestras de empresas con desigual tamaño.

@

en la que P puede ser cualquier atributo (personal ocupado, capital, ventas, etcétera). Este indicador mide el grado de concentración tomando en consideración todas las firmas de la industria.

@

Se trata, como su nombre lo indica, de un índice que mide la proporción del atributo correspondiente a ciertas firmas respecto a la industria y, a diferencia del anterior indicador, solo considera a ciertas firmas.

Los datos que aquí se utilizan están basados en una lista de 257 plantas elaborada por el Departamento de Estudios Económicos de El COLEF en SECOFI. Julio de 1988.

José Carlos Ramírez, et al., La nueva industrialización en Sonora: el caso de los sectores de alta tecnología. Hermosillo, El Colegio de Sonora, pág. 90.

Jorge Carrillo V. op. cit., pág. 3.

Echeverry, op. cit., pág. 35.

Jorge Carrillo V., op. cit., pág. 11. "La tasa de crecimiento de la IMA ha sido la más alta registrada en la historia de las maquiladoras en México: fue de 122.3 por ciento en el periodo 81-86, superando con mucho la tasa de 70.4 por ciento de la industria maquiladora electrónica para el mismo periódo. Asimismo, el valor agregado por persona ocupada y por empresa fue más para el secctor de autopartes que para el conjunto de maquilas: en 1987 por cada dólar generado por persona en la IME en la frontera, se generaba 1.20 en las de autopartes.

Luis Suárez-Villa, et al., op. cit., pág. 36.

Ibid., pág. 34.

Este término es acuñado por Kaplinsky, op. cit.

A esto Kaplinsky, op. cit., le denomina "tecnología sistémica intrafirmas".





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